Vivencias y reflexiones de un maestro en nuestra Andalucía contemporánea

viernes, 1 de julio de 2011

Lo único imprescindible

¿Qué es lo único imprescindible en la enseñanza, además del alumno?

NOOOO...

El mago Aitor Tilla os lo va a decir:

¡ NI UNA BAJA SIN CUBRIR! ¡ NI UNA VACANTE SIN OCUPAR !

Huelga

Acabo de llegar de mi paseo matinal indignado por lo que acabo de ver y, sobre todo, escuchar:


Acercándome en la ruta a un Colegio de Infantil, veo que salen dos fantoches (un fantoche y una fantocha) con una carpeta gorda cada uno bajo el brazo, se encienden un cigarro y comienzan a bajar una cuesta.


Como me parecieron unos desertores de la tiza, modifiqué mi camino y aceleré un poco hasta colocarme detrás de ellos a una prudente distancia para escucharlos.


Seguro que yo no daba la imagen de alguien que pudiera interpretar lo que decían porque con mis zapatillas de deporte, pantalón de chándal y camiseta azul con el emblema del camino de Santiago en amarillo fuerte, con barba dejada de varios días y sudando como un perro (hoy hace calor), a lo más que podía parecerme sería a un iletrado analfabeto ignorante de los temas “enseñantiles” y sindicales. Todo lo contrario: soy maestro -aunque ahora en paro- y he trabajado en un Sindicato durante muchos años. Pero bueno, mejor así.


La conversación fue, más o menos, de esta manera:


Fantocha (Fa.): ¿no vamos a coger el coche?

Fantoche (Fe.): no... vamos despacito.

Fa.: pues me parece que está en la otra punta.

Fe.: sí, sí... pero vamos despacito... cuando terminemos allí, serán las 12 o 12 y media... entonces nos tomamos unas cervezas en un bar que hay al lado...y sobre la 1 vamos al colegio que hay pegado al bar. Terminamos sobre las 2 y nos venimos dando un paseo, cogemos el coche y nos vamos; pero en vez de por la autovía, cogemos la carretera que va al “...” y comemos en alguna de las ventas que haya abierta. A las 5 estamos en la sede entregando los papeles y listo.


Para esto sirve una huelga: para que unos justifiquen que el sindicato es necesario hoy en día (ja, ja).


En mi carrera de interino he secundado las siguientes huelgas y en ninguna se consiguió nada (pero mi nómina sí se vio aligerada):

  • 6, 7 y 13 de febrero de 1992

  • 22 de noviembre de 2000

  • 14 de diciembre de 2000

  • 19 de marzo de 2002

  • 2 de diciembre de 2003

  • 9 de marzo de 2006


Fueron huelgas contra leyes, normativas y resoluciones, incluso alguna como protesta por agresiones al profesorado... para nada.


Influye mucho que el colectivo de los trabajadores docentes es el más dividido: interinos con más o menos tiempo, funcionarios en prácticas, funcionarios provisionales, definitivos que anhelan otro destino, definitivos que se jubilarán donde están, maestros, profesores de secundaria, profesores de taller, catedráticos, orientadores... egoístas todos.


Administración tercermundista

Estos de la Delegación, ¿son tontos?, ¿o cabrones?, ¿o tontos cabrones?, ¿o cabrones tontos?, ¿o no?


El 31 de agosto terminé mi prórroga de nombramiento y me quedé en el paro porque renuncié al puesto que me dieron a 340 km de mi casa (ya estuve el año anterior fuera y hace diez años también estuve dos cursos enteros en la Alpujarra almeriense) porque estaba en mi derecho.


Tengo presentado todo el papelorio necesario para cobrar la prestación por desempleo, pero no se me puede tramitar hasta que no me den de baja en la Seguridad Social, puesto que a día de hoy continúo de alta.


¿Tanto cuesta dar de baja a alguien que no está trabajando?


Ante esto no se puede hacer nada... cuando a los de la Delegación se les ocurra presentar la baja, yo podré cobrar el desempleo. Me siento indefenso, indignado y cabreado.


Me han dicho en el INEM que esto ocurre siempre con los maestros y con los trabajadores del SAS.


CON LA ADMINISTRACIÓN HEMOS TOPADO.

Esto tiene que cambiar

Vamos con otra de nuestro admirado y leído Fray Josepho, relativa a lo que se ha convertido la enseñanza gracias a tantos abrazafarolas, ineptos, desmañados, alzacolas, mandrias, vainas, chapuceros, inútiles, incompetentes, obtusos, negados, enchufados, ineficaces, torpes, corruptos, malandrines, nulos, calamidades, bellacos, granujas, bergantes, lerdos, cortos, zafios, necios, zoquetes, memos, patanes, mentecatos, tontos, zopencos, papanatas, recomendados, chambones, manazas, frangollones, chafallones, pelotas, babosos, pendejos, aduladores, boludos, lavabragas, holgazanes, bribones, chupaguindas, pazguatos, membrillos, soplagaitas ... que ocupan despachos y engordan carteras sin más preparación que conocer al político que los nombra.

La ratio

Cuando yo estudiaba en E.G.B. siempre éramos de 35 a 45 en la clase.

Y no pasaba nada.


A día de hoy, mi hijo está en 2º de la ESO y son más de 35 en la clase.

Y no pasa nada.


Pero hace unos años se les ocurrió que la ratio debía ser menor (mejor para los interinos), que así se mejoraría la calidad de la enseñanza; y algunas aulas se convirtieron en clases particulares.


Pregonaron que no más de 25 alumnos por clase; después vinieron las excepciones: que si la Delegación de turno autorizaba el 10% más, que si ahora podemos incluir cinco niños más...


Pero esto ¿qué es?


Venden una cosa que es mentira.

La Delegación en su línea

Una vez más se han vuelto a columpiar en la Delegación.


Lo explico:


Hay una vacante de un Puesto Específico de Compensación Educativa que no sale en el acto público de adjudicación del 23 de julio.

No.


Se adjudica a mediados de setiembre a una interina integrante de esa bolsa que no había obtenido vacante en el proceso informatizado.


¿Qué pasa?


Que hay un montón de funcionarios y funcionarios en prácticas que podían haber optado a esa plaza, y que, por no sacarla en su momento, se pudren en centros lejos de su casa.


Conciso y claro.


Tengo los datos.

Diccionario de ayuda para los nuevos maestros

El diccionario que a continuación se expone, aunque conocido por muchísimos maestros de la vieja escuela, puede servir a quienes se hayan incorporado a este oficio recientemente.

Sé que muchos ya lo conoceréis porque rula por los e-mails continuamente. Es más, yo tengo que agradecerle al Ranger que me lo pasara (un abrazo, compañero).

También es conveniente que lo conozcan los padres -y madres- porque, a veces, se les habla con unos términos que pueden no entender, cuando lo que le estamos diciendo es algo más simple que el mecanismo de un chupe.